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Conjuraciones de Belén cumplen 200 años

Written by  Mildred Morales Published in Reportajes Especiales Tuesday, 03 September 2013 07:34
Conjuraciones de Belén cumplen 200 años Las paredes del actual Instituto Belén, guardan las conversaciones de las Cojuraciones de Belén, como parte de la Historia de Independencia de Guatemala. (Foto Francisco Escobar/AGN).

  

Guatemala, 3 sep (AGN).-  En 1813, dentro de las gruesas paredes del convento de Belén, un grupo de hombres y mujeres se reunía en secreto para planificar la libertad de la Capitanía General de Guatemala. Para protegerse juraron, en nombre de los evangelios, no revelar el motivo de las reuniones nocturnas.  Este año esos conjurados de Belén cumplen 200 años.
 
Sin embargo, un traidor fue el responsable de que la conspiración fracasara. Muchos fueron perseguidos y encarcelados hasta morir, sin ver a esta tierra librada del dominio español.
 
En la actualidad ese espacio de reuniones secretas se encuentra en la 10ª avenida, entre 12 y 13 calle de la zona 1 de la ciudad de Guatemala.  A esos 18 personajes se les denominó “precursores de la independencia”, pues se congregaban en secreto para la planificación de Libertad.
 
Miembros religiosos, civiles y militares discutían sobre estrategias ocultas para derrocar al Capitán General José de Bustamante y Guerra, en ese entonces, Jefe del Estado de Guatemala.
 
El nacimiento de la Historia
 
El movimiento surgió por las ideas independentistas que empezaron a nacer a causa de las opresiones que la colonia española promulgaba en el pueblo, principalmente en aquellos que no gozaban de privilegios de clase, los indígenas. Luego de aproximadamente cuatro siglos de estar bajo el mando de los europeos, soportando abusos y malos tratos, surgió una rebelión en el mes de octubre de 1813, que supondría cambiar el destino de la nación.
 
Durante los meses de octubre a diciembre del año 1813, en el Convento de Belén se inició una serie de reuniones secretas a las que asistían personas de la sociedad guatemalteca, quienes buscaban proclamar la independencia. 
Los búhos 
Las juntas se realizaban únicamente por la noche, de tal manera que nadie pudiera verlos o reconocerlos, ellos se identificaban a través de un prendedor en forma de búho (simbolizando las reuniones nocturnas, pues los búhos salen a cazar mientras todos duermen) que utilizaban en la solapa de sus vestiduras.
 
“A las tertulias patrióticas que se realizaban se les conoce como, Conjuraciones de Belén, pues sus integrantes juraron sobre los Evangelios, no delatar el movimiento que planificaban; la mayoría de los asistentes eran jóvenes”, relata la historiadora Sandra Mérida.
 
El Prior del Convento de Belén, Fray Juan de la Concepción, lideraba el grupo y lo conformaban también, el Dr. Tomás Ruiz; los hermanos Bedoya, Cayetano y Manuel; el Teniente Joaquín Yúdice; el Sargento Primero León Díaz; Andrés Dardón, Fray Manuel de San José; Venancio López; Fray Benito Miquelena; Juan José Alvarado; Felipe Castro y Rafael Aranzanmendi; Sargentos Primeros del Batallón de Milicias; Fray Víctor Castillo, Francisco Barrundia, Manuel Tot y Manuel Ibarra, Juan Fernández.  En la Historia no se documenta la participación de la mujer, que también fue importante, sostiene Mérida. 
 
Propósito
 
La intención de los conjurados era la de levantarse en armas al disparo de celebración de un cohete a las doce de la Nochebuena (24 de diciembre), y auxiliados por los batallones el Fijo y de Milicias, poner en libertad a los presos del levantamiento de Granada, Nicaragua que sucedió en 1811, quienes se encontraban en el cuartel general de Guatemala.
 
Luego se buscaba apoderarse del Presidente y de altos empleados civiles y militares, de las armas que había en la plaza, del dinero de las cajas reales y embarcar para España al Capitán General José Bustamante y Guerra, y así con estas acciones buscar la libertad del pueblo.
 
Final frustrado
 
La conspiración secreta, fracasó… pues la deslealtad de algunos asistentes hizo que el movimiento se perdiera y que los conjurados fueran llevados presos dentro del convento o perseguidos en los posteriores meses.
 
Mérida explica que los reclusos permanecieron varios años aislados, algunos religiosos fueron expulsados del territorio americano, la orden “Belemita” fue clausurada y el Convento de Belén también. 
 
A pesar de que la idea fracasó, se dio inicio a una serie de manifestaciones populares en contra de los españoles, que culminaron años después en septiembre de 1821 tras la firma del Acta de Independencia.
 
De Convento a Centro Educativo
 
Según la escritora Ana Gilma Mendoza, luego de la clausura del Convento Belén, se fundó una escuela municipal de primeras letras y durante el gobierno de Rafael Carrera, la escuela se transformó en un colegio para señoritas capitalinas y de otros Estados de Centroamérica a cargo de monjas Belgas.
 
Durante el gobierno liberal de Justo Rufino Barrios, se fundó en el edificio del Convento de Belén el Colegio Nacional de Niñas, el 20 de enero de 1875, que actualmente se conoce como el Instituto Normal Central para Señoritas Belén.
 
Por la trascendencia histórica del lugar, el 6 de mayo de 1968, el Ministerio de Educación declaró el edificio como Monumento Histórico por su vinculación directa con el proceso de emancipación política de Centroamérica.
 
Actualmente en el lugar existen plaquetas que señalan una puerta que fue clausurada, en la cual se detalla lo siguiente: “En este lugar estuvo la puerta por donde pasaban los ilustres conjurados de las juntas de Belén. Año de 1813. La Patria dedica este homenaje en el sesquicentenario de la Independencia de Centroamérica en 1821.  15 de septiembre 1971”.
 
Los pasos de la Historia 
 
Según Victorina Hernández, estudiante egresada de Belén y catedrática del establecimiento, en el patio que se encuentra a un costado de la fuente que fue traída durante el traslado de la capital, se encontraban ubicados los dormitorios de las monjas, que era el lugar en donde se realizaban las conjuraciones, señaló que algunas de las aulas son parte de lo que fue el convento.
 
La catedrática mostró de forma orgullosa un cimiento que se conserva en el patio del establecimiento, en donde se puede apreciar el grosor de las paredes de aquella época, los materiales con que fueron construidas y sobre todo lo que formó parte de la Historia nacional.
“Si estas paredes hablaran, contarían miles de historias…”, finalizó Hernández.
 
 
 
 
 
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